Ahogamiento: primera causa externa de mortalidad infantil

Salud y Bienestar

Ahogamiento: primera causa externa de mortalidad infantil

“El proceso es silencioso y sucede en pocos centímetros de agua, apenas hacen falta 15 centímetros para que el niño empiece a morir ahogado.”

Guadalupe Herraiz es instructora de natación infantil hace cuatro años, especializada en la metodología Infant Swimming Resource (ISR), un método preventivo de autorescate acuático para chicos de entre seis meses y seis años.

A meses del verano, estación que invita a frecuentar piscinas y playas, conversamos con la especialista para conocer la problemática y su método que previene ahogamientos.

¿Qué problemática viste en el entorno que te impulsó a formarte para combatir el ahogamiento infantil?

Hace 11 años, un 31 de diciembre, el hijo de una amiga se cayó a una piscina. Estaban todos en la casa cerca de la piscina y nadie escuchó cuando se hundió. Cuando me enteré, no lo podía creer. Benicio quedó con secuelas irreversibles para toda la vida, actualmente tiene 15 años. Eso que le pasó a mi amiga me dejó marcada, me llamó la atención, algo se prendió adentro mío hasta que me enteré de este método que ayuda a los niños a salvarse la vida, entonces dejé todo y me preparé. Llegué a este método averiguando, vi que había una instructora en Rosario, Argentina, que se dedicaba a enseñarlo, y luego de verificar con el MSP (Ministerio de Salud Pública) que el ahogamiento era la primera causa de mortalidad infantil externa, no tuve dudas y me especialicé en el tema. Aprendí cómo se relacionan los niños con el agua, entendí las falsas creencias que hay, empecé a darme cuenta de la mala praxis existente, vi un mapa en rojo y decidí

meterme de lleno para evitar los ahogamientos. Hoy llevo nueve niños salvados pero se siguen muriendo, es la causa que más mata de todas. Esta realidad me movilizó de verdad y decidí tocar las puertas del Palacio Legislativo.

¿Y qué pasó allí?

Me recibió el Diputado Pablo Abdala, le presenté mi inquietud, le mostré todo lo que había investigado en este tiempo y le manifesté mi preocupación por tomar la problemática como una política de Estado. Junto a él, desarrollamos un proyecto al que luego se le sumó Cristina Lustemberg -una médica pediatra que hace mucho trabaja por bajar las estadísticas de mortalidad infantil-, y los tres juntos defendimos la idea ante la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados. Aparentemente, estamos logrando algo histórico: que una ciudadana junto a un miembro de la oposición y una del partido oficial presenten en conjunto una solución para luchar contra estas muertes que son 100% evitables. En la Cámara de Diputados quedó aprobado el proyecto de ley y falta que se apruebe en Senadores. Pero el apoyo es innegable, acá no hay colores ni partidos.

¿Qué dice la ley?

La ley explica lo que es el ahogamiento de acuerdo a los datos otorgados por la OMS (Organización Mundial de la Salud), confirma que es un tema a tratar por políticas de Estado y determina la obligatoriedad por parte del MSP de crear un programa de prevención integral que abarque este tema. Se debe llamar a todos los entes para que trabajen en esta línea. “Nademos por los niños”, es una asociación civil sin fines de lucro que llevo adelante, y va a trabajar en pos de esto, un programa que básicamente pasa por la educación.

¿Cómo podemos evitar estas muertes?

Las barreras de prevención de ahogamiento son tres: la primera -y es la que falla siempre- es la del adulto, la segunda son los cercos perimetrales, y la tercera es la supervivencia acuática. La primera se da porque las personas no saben que el ahogamiento se produce nada más que en 21 segundos, las células del cuerpo de un niño empiezan a morirse en este tiempo y son irrecuperables. Fue lo que le pasó al hijo de mi amiga, el proceso es silencioso y sucede en pocos centímetros de agua, apenas hacen falta 15 centímetros para que el niño empiece a morirse ahogado. Estos datos la gente los desconoce. Hay fantasía alrededor del tema; creemos que los vamos a escuchar caer, que van a pedir auxilio, que nos vamos a dar cuenta que algo está pasando… la realidad es que no vemos nada.

Los niños menores de cinco años aprenden a través de la práctica, en el ensayo y en el error. Por lo tanto los dispositivos de flotación que son en los que se descansa todo el mundo, son nefastos, porque el niño cree que flota cuando en realidad no lo hace. El niño menor de cinco no aprende a través del razonamiento. Aunque vos le des consignas verbales, él no aprende así. Si flota gracias a los flotadores, no se da cuenta que lo hace por eso, perfectamente se puede tirar distraído sin ellos. Es lo mismo que darle un revolver sin balas para jugar, ¿lo hacemos? No. Tampoco les damos cuchillos sin filo para jugar… Entonces ¿por qué los ponemos en una piscina con alitas en grandes volúmenes de agua?

“Los dispositivos de flotación que son en los que se descansa todo el mundo, son nefastos.”

¿Cómo les enseñás entonces a flotar?

A través de mi tacto, activo terminaciones nerviosas en el cuerpo del niño que hace que éste logre conquistar el aire de forma exitosa. Es lo más parecido a aprender a andar en bicicleta. Para que lo logre, no le decís mové el posterior y después el cuádriceps de la pierna opuesta, lo hace a través del ensayo y el error; así el niño va despertando terminaciones nerviosas en toda su musculatura que hace que logre un equilibrio que le permita andar en bici. Este equilibrio se apaga si una vez que el niño aprendió a andar sin rueditas, por aprehensión personal, le colocamos las rueditas otra vez. Todo eso que se había despertado a nivel nervioso en la musculatura se apaga porque no tiene necesidad de encenderse. Con el agua pasa algo parecido, si cuando empiezan a aprender a flotar les ponemos flotadores porque es más cómodo para nosotros, hacemos que el niño no genere la reacción, de hecho la borra. Además, los dispositivos generan una postura vertical; al niño de mi amiga lo encontraron parado en el fondo de la piscina, sin embargo para nadar y flotar se necesita una postura horizontal.

¿Cómo son tus clases?

Doy clases en Carrasco Norte donde tengo un centro, y también en Punta del Este, en la Parada 34 de la Playa Mansa. Las clases son de lunes a viernes, diez minutos por día, porque está estudiado que los niños pequeños cuando no son actividades lúdicas, no logran atender más de diez minutos. En seis semanas logro que los niños sepan resolver una situación en el agua.

Instagram: @isrguadalupeherraiz

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