En un entorno donde la naturaleza dicta las reglas, el diseño interior se convierte en un puente hacia el bienestar. En esta entrevista, la interiorista Sofía Ruiz, nos abre las puertas de una residencia en Viñedos de La Tahona proyectada bajo una premisa clara: fusionar la arquitectura con el paisaje.

Dialogar con el paisaje sin competir con él es uno de los mayores desafíos del interiorismo actual. Sofía Ruiz lo logra con maestría, en esta vivienda desarrollada en una sola planta en Viñedos de La Tahona. Mediante una propuesta que elimina las fronteras entre el interior y el exterior. En las siguientes líneas, compartimos los criterios conceptuales de una obra pensada para habitar el confort y la calma en sincronía absoluta con el entorno exterior a través de texturas nobles, mobiliario con propósito y un diseño que trasciende las tendencias.
El proyecto se implanta en un entorno natural y exclusivo como Viñedos de La Tahona. ¿Cómo influyó el paisaje exterior y la atmósfera del barrio cerrado al momento de definir la paleta cromática y el concepto de interiorismo? Nuestro proceso de diseño siempre comienza mucho antes del primer plano: comienza escuchando. Dedicamos tiempo a comprender cómo viven nuestros clientes, cuáles son sus rutinas y qué esperan sentir al llegar a su casa. A partir de esas conversaciones nace cada proyecto.



En esta vivienda, el paisaje fue el gran protagonista. Nos inspiramos en el verde de la vegetación, el lago y la serenidad del entorno para desarrollar una propuesta donde arquitectura e interiorismo acompañaran esa atmósfera sin competir con ella. Elegimos una paleta de tonos naturales, maderas, piedras, fibras y textiles nobles para generar continuidad visual y una sensación permanente de bienestar.


En las imágenes se percibe una gran fluidez espacial. ¿Cuál fue la estrategia para lograr que las áreas sociales dialoguen de manera tan natural con las zonas exteriores y la pérgola? La premisa fue diseñar una casa para ser vivida plenamente. No queríamos una casa de ambientes, sino una casa de experiencias. La integración responde a una nueva forma de habitar, donde cocinar, conversar o compartir suceden al mismo tiempo. Grandes aberturas, una misma materialidad y un lenguaje coherente permiten que el jardín forme parte de la experiencia cotidiana.

Al tratarse de una vivienda desarrollada en una sola planta, ¿cómo se logra delimitar virtualmente cada uso sin perder amplitud y luminosidad? El mobiliario fue la herramienta para organizar el espacio sin levantar barreras. Diseñamos un gran sofá de terciopelo verde de líneas orgánicas que estructura el estar y articula las circulaciones. Cuando proyectamos esta casa, en 2020, elegimos ese color para traer el paisaje al interior de una forma sutil y sofisticada. Seis años después continúa plenamente vigente, reflejando nuestra búsqueda de un diseño atemporal que trascienda las tendencias. La isla y la mesa de comedor fueron concebidas como un único conjunto para reforzar la continuidad visual.

La estufa a leña actúa como un claro punto focal. ¿Cómo se articuló el layout del mobiliario? La estufa se convirtió en el corazón del área social. El gran sofá abraza ese punto de encuentro, acompañado por una mesa de centro orgánica y un rincón de lectura que invitan a permanecer. Buscamos una distribución que favoreciera el encuentro, la conversación y el confort.
¿Qué ventajas tiene el diseño a medida? El diseño a medida nos permite resolver funcionalidad y estética al mismo tiempo. Nunca diseñamos muebles por el simple hecho de personalizar un espacio; diseñamos piezas que mejoran la manera de habitar. Cuando el equipamiento nace junto con la arquitectura, todo fluye mejor, desaparece el ruido visual y se genera una sensación de orden y calma.

¿Cuáles fueron los criterios para seleccionar colores y textiles? Los textiles son la última capa del proyecto y la que transforma una casa en un hogar. Trabajamos con linos, lanas, algodones y fibras naturales porque aportan profundidad, confort y una riqueza sensorial que dialoga con la madera y la piedra. Son materiales nobles que envejecen bien y ayudan a construir una atmósfera cálida y atemporal.
La cocina se presenta amplia, moderna e integrada. ¿Qué recursos aplicaron para mantener su elegancia? Priorizamos amplios sectores de guardado para mantener las superficies despejadas y panelamos los electrodomésticos para integrarlos al mobiliario. La cocina debía mantener la misma serenidad y lenguaje estético que el resto del área social.




La galería exterior funciona como una extensión del espacio cubierto. ¿Qué elementos se replicaron afuera? Pensamos la galería como un ambiente más de la casa. Repetimos la paleta cromática, la materialidad, las fibras naturales y el criterio de confort para que, al abrir las carpinterías, interior y exterior funcionaran como un único espacio donde el paisaje completa la experiencia.
Creemos que el verdadero lujo hoy es vivir en espacios serenos, luminosos y profundamente conectados con la naturaleza. Diseñar con propósito significa crear hogares que mejoren la vida cotidiana de quienes los habitan.
@estudiosofiaruiz – www.sofiaruiz.com.uy