Claves para elegir querer quererse y sobrevivir a una crisis de pareja
Entrevista a la Psic. María José Soler
Por Lucía Henón

María José Soler es Doctora en psicología, recibida de la Universidad de Flores, Argentina. Es terapeuta de jóvenes, familias y parejas y una de las fundadoras de la Asociación Jóvenes Fuertes, dedicada a la implementación de planes de desarrollo de fortalezas y virtudes en los adolescentes, a través de la psicología positiva. Majo nos cuenta cuales son los principales motivos de consulta de las parejas, algunas diferencias que llevan a su corta durabilidad y hace referencia a las claves a tener presentes para sobrevivir a una posible crisis matrimonial.
¿QUÉ TE LLEVÓ A PROFUNDIZAR EN LA CORRIENTE DE LA PSICOLOGÍA POSITIVA?
Desde siempre me apasionó el tema de la educación del carácter y el desarrollo de las fortalezas de personalidad y virtudes y por eso elegí para mi tema de doctorado medir la presencia de las fortalezas, la valentía, la capacidad de perseverancia y enfrentamiento en los jóvenes y de qué manera se relacionaba con el bienestar. Y esto me llevó a que la corriente que actualmente más profundiza en estos temas es la psicología positiva y me enamoré de la cantidad de posibilidades que se abren a través de la corriente para trabajar en educación, familias, empresas, en terapia y desde ahí me especialicé en esta rama.


EN CONSULTORIO TRATAN DIFERENTES TEMAS VINCULADOS AL MATRIMONIO ¿CUÁLES SON LOS PRINCIPALES MOTIVOS DE CONSULTA DE LAS PAREJAS?
Los principales aparentes emergentes motivos de consulta, son los temas de desgaste, de comunicación por no lograrse entender, pero como terapeutas sabemos que muchas veces frente a las aparentes discusiones hay problemas más profundos, que tienen que ver con la dificultad de conexión, la dificultad de amar al otro como el otro necesita ser amado, darle lo que realmente necesita para sentirse protegido, seguro. En resumen, se trata de problemas de conexión, “el saber si está ahí para mí, si es una persona accesible en cuanto a que me va a entender en mis necesidades, siendo que mis necesidades no son iguales que las del otro y que tampoco las expresamos de la misma manera’’.
EN LA ACTUALIDAD SE REDUJO LA DURABILIDAD DE LAS PAREJAS ¿QUÉ HA CAMBIADO EN LOS ÚLTIMOS AÑOS?
Lo que ha cambiado es que las parejas jóvenes, provienen de las llamadas generaciones x y los millenials, que ya es sabido que tienen mucho más foco en que la vida valiosa es la disfrutable desde lo hedónico, y esto no es verdad, porque la psicología positiva muestra que el bienestar profundo se lleva bien con el displacer, que tiene mucho más que ver con vivir una vida entregada a algo que merece la pena ser vivida, que me da un propósito, pero sin embargo, si estamos acostumbrados o fuimos educados a que las cosas si me dan dolor o frustración no valen y las tengo que sacar de mi vida, como en todo matrimonio, va a haber momentos donde la otra persona no pueda estar ahí para mí o no pueda entenderme. En esos momentos se hace un quiebre entre la creencia de que el único querer es el querer sensible
y el que da alegría, y la experiencia de que el otro no está pudiendo ser mi fuente de seguridad, de satisfacción, de sostén y me toca a mí saber sostener, saber querer, aunque se me está haciendo dificultoso porque creo en un proyecto familia – matrimonio y mi interés fundamental pasa a ser, pensar en cómo crecemos ambos para sacar adelante este proyecto, que en esta etapa no nos está haciendo felices, pero que vamos a lograrlo, porque tenemos la experiencia de muchísimas parejas que lo han logrado.
¿CUÁLES SON LOS ORÍGENES HABITUALES DE RUPTURAS EN LAS PAREJAS?
Hay muchísimos orígenes, pero John Gottman, un terapeuta de parejas, que ha investigado muchísimo durante más de 30 años, dice que el 80% de las parejas que terminan divorciándose lo relatan como que se fue perdiendo la amistad, el compañerismo, la cercanía, esta ilusión de que lo tuyo me importa. Son pequeños descuidos de falta de interés y cuidado a la realidad del otro, la que me va alejando paulatinamente, de ‘’estás ahí para mí, soy realmente importante para ti’’.
De ésta manera la pareja se va desgastando y va buscando afuera, con otras personas, con otras inquietudes, llenar la necesidad de ser sostenido, cuidado, de entretenimiento, de placer, por lo tanto se va dando ese distanciamiento paulatino que lleva a vivir una vida de pareja donde parece que ya no tiene sentido pedirle al otro, porque el otro no logra entender y satisfacer mi necesidad.

¿CUÁLES SON LOS MOTIVOS DE DISCUSIÓN MÁS FRECUENTES?
Los motivos más frecuentes son los de la cotidianeidad. En el fondo hay desconexión, dolor, rencores, y se discute por pequeñas cosas, que muchas veces tienen que ver con el manejo del dinero, los diferentes estilos de ejercer la maternidad y la paternidad, la influencia de la familia del otro en la familia propia. Estos son tres tópicos muy frecuentes de discusión, pero que son la punta del iceberg, donde por debajo está el no puedo contar contigo, la invalidez de como soy, como me siento, que es lo que necesito, por lo tanto están en una situación de ataque, donde uno al otro se culpan, pero no reconocen que parte tienen que ver ellos, que no le están pudiendo dar al otro. En este momento la pareja está enfrentada, no una al lado del otro, mirando el problema, buscando la solución, como compañeros que tienen un problema que les afecta a los dos. Es un momento en que una pareja se pone uno de cada lado de la vereda, a tirarse una piedra uno al otro; así se corta la conexión y dificulta volver a confiar uno en el otro.
¿QUÉ LUGAR OCUPA LA SEXUALIDAD?
La sexualidad ocupa un lugar muy importante, pero es variable según las necesidades de cada miembro de la pareja. Hay personas con más necesidad erótica y otras con menos. Lo que sí es importante que la vida sexual tenga que ver con la intimidad y sincronía, donde forme parte de que existe una comunicación afectiva, que concluye en un encuentro íntimo, porque sino cuando la pareja está débil, se le pide un lugar para salvar a la pareja, que no siempre la sexualidad
puede dar y se vuelve un sexo de descarga, un sexo de consuelo, pero no de conexión íntima y no logra salvar aquellas heridas de conexión, de intimidad, de que podemos dar el uno al otro lo que necesitamos, que son lo más profundo de un vínculo de pareja.
¿LA RUTINA DIARIA O LA FALTA DE DESEO SEXUAL DESTRUYE EL VÍNCULO?
Todas las parejas pasan por períodos de rutina sexual, de desinterés, por dificultades de trabajo, por problemas de salud, dificultades económicas. La sexualidad es como una llave térmica que salta muy rápido, no hay que asustarse, es un tema para trabajar, para concientizar, para pedir ayuda en determinados temas. En toda pareja hay períodos en el que la sexualidad está más empobrecida y hay que cuidarla, así como el compañerismo, la amistad y la comunicación. Hay que cuidar la sexualidad como un punto fuerte de conexión y de cercanía.
¿CUÁLES SON LAS CLAVES PARA ATRAVESAR Y SOBREVIVIR A UNA CRISIS MATRIMONIAL? ¿CUÁLES SERÍAN TUS RECOMENDACIONES?
La clave es querer quererse. Los novios son los que se quieren porque se quieren, los esposos son los que eligen querer quererse, y muchas veces en la vida, hay sentimientos de dolor, de desilusión, pero tenemos que creer en nuestra relación y querer salvarla, por lo tanto la tenemos que cuidar y volvemos a empezar, a reconectarnos, a buscarnos, a redescubrirnos. Y en segundo lugar, además del quiero quererte y por lo tanto te priorizo, está la humildad de poder pedir perdón, de no querer tener siempre la razón, de volver a empezar una y otra vez, para poder volver a renamorarse. Esto lo hemos vivido en muchísimos procesos terapéuticos y es sumamente gratificante para la pareja, que pasen los años y vean que bueno que estuvo que pidieron ayuda a tiempo y que volvieron a enamorarse y salieron adelante con su proyecto de pareja y de familia.