Disfrutar el jardín a través de la luz

Paisajismo

Disfrutar el jardín a través de la luz

Conversamos con la paisajista Lola Capurro sobre la importancia de la iluminación en los jardines, desde la etapa inicial de obra para integrarla de forma natural con la arquitectura y la vegetación. Mediante la superposición equilibrada de tres niveles lumínicos — destaque de ejemplares, seguridad en circulaciones y texturas en plantas bajas—, para lograr prolongar el uso del jardín durante la noche y el invierno, respetando siempre los ciclos biológicos de las especies y el entorno sin sobrecargar el espacio.

¿Cómo se planifica la iluminación en la etapa inicial del diseño del paisaje para evitar que parezca un añadido posterior? Nuestro estudio suele incorporarse cuando las viviendas aún están en obra, lo que nos permite integrar la iluminación desde el comienzo. Recomendamos planificar simultáneamente el paisajismo, el riego y la instalación eléctrica, evitando intervenciones complejas una vez finalizada la construcción. De esta manera, la iluminación forma parte del proyecto integral y acompaña naturalmente la arquitectura, la vegetación y las diferentes formas de uso del jardín.

¿Cómo usás la luz para leer y realzar la identidad de una obra arquitectónica por la noche? Trabajamos con un profundo respeto por la identidad de cada obra. La luz nos permite interpretar sus proporciones, materiales y volúmenes. También proyectamos considerando el desarrollo futuro de las especies: su porte adulto, la dimensión de sus copas y la forma en que transformarán la relación entre el edificio, la luz y el jardín. En uno de nuestros proyectos, por ejemplo, el arquitecto buscaba destacar determinados volúmenes de la fachada. A partir de ese concepto, mantuvimos algunos planos libres y utilizamos otros como superficies para recibir sombras. Entendemos que el paisaje complementa la arquitectura y la arquitectura complementa el paisaje. Cuando existe esa sinergia, la obra se percibe como una unidad.

¿De qué manera la iluminación nocturna ayuda a prolongar la experiencia de habitar el jardín, transformándolo en un espacio de bienestar? Un jardín bien iluminado prolonga sus horas de uso y permite disfrutarlo más allá de la luz natural. En uno de nuestros proyectos, la iluminación cumplió además una función esencial: brindar seguridad y autonomía en un Residencial para personas mayores. Una caminería correctamente iluminada les permitió desplazarse con mayor estabilidad y confianza, y continuar disfrutando del jardín al atardecer. La luz no solo extiende el tiempo de uso: también genera bienestar, invita a recorrer, contemplar y descubrir.

¿Cuáles son los tres niveles de iluminación y cómo interactúan entre sí? Trabajamos con tres niveles principales. El primero destaca ejemplares o elementos protagonistas, como un árbol, una escultura o un muro. El segundo acompaña las circulaciones y aporta seguridad en caminos, escalones y accesos. El tercero ilumina los canteros y la vegetación baja, generando textura y profundidad. Estos niveles deben superponerse con equilibrio, sin competir entre sí. Juntos construyen una coherencia, donde la mirada puede desplazarse y descubrir el jardín gradualmente.

¿Cómo se adapta el esquema lumínico cuando las especies entran en reposo en invierno y la estructura de ramas, troncos o piedras se vuelve protagonista? Los jardines tienen ciclos muy marcados y la iluminación debe acompañar esas transformaciones. En invierno, cuando muchas plantas entran en reposo, comienzan a destacarse las ramas, los troncos, las cortezas y los elementos minerales. Un árbol caduco iluminado puede transformarse en una verdadera escultura: su estructura queda expuesta y sus sombras se proyectan sobre muros, pavimentos o sobre el propio jardín. A veces resulta difícil transmitir que también existe belleza durante el descanso invernal. Sin embargo, un buen diseño debe ofrecer puntos de interés en todas las estaciones del año.

Al iluminar árboles de gran porte o elementos minerales como la piedra o muros estructurales, ¿qué errores suelen cometerse y cómo lográs la sutileza para no generar una luz invasiva? Uno de los errores más frecuentes es utilizar el mismo tipo de luminaria, apertura e intensidad para todo el jardín. Cada elemento necesita una luz específica según su escala, textura, distancia y función dentro de la composición. En el estudio buscamos iluminar en su justa medida. Siempre decimos que un jardín no es un centro comercial, por eso no es necesario iluminarlo todo.

Deben existir sectores destacados, transiciones y también zonas de sombra. Una fachada puede iluminarse directamente, pero también puede convertirse en un excelente plano para recibir la sombra de un árbol. Cuando la luz, la vegetación y la arquitectura se piensan como una sola composición, el resultado es mucho más sutil y enriquecedor.

¿Cómo equilibrás la necesidad estética de iluminar un jardín con el respeto al ciclo biológico de las plantas y la fauna nocturna? Es un aspecto fundamental del proyecto. La iluminación debe orientarse únicamente hacia los sectores necesarios. Trabajamos con luminarias específicas para exteriores, ópticas controladas, intensidades moderadas y temperaturas de color cálidas. El objetivo es crear una atmósfera agradable sin transformar la noche en día. Respetar la oscuridad también forma parte del diseño: permite proteger los y conservar el equilibrio del jardín.

¿Qué tendencias globales estás viendo respecto al uso de nuevas tecnologías lumínicas sustentables en el paisaje urbano y privado? La tendencia global avanza hacia sistemas más eficientes, regulables y adaptados a las necesidades reales de cada espacio. Se utilizan luminarias LED de bajo consumo, sistemas automatizados que permiten modificar el encendido de un jardín. Existe una conciencia creciente sobre la contaminación lumínica. Ya no se trata de iluminar más, sino de iluminar mejor. En Uruguay estas tecnologías ya están presentes y ofrecen buenos resultados. El desafío es continuar incorporándolas con criterio, tanto en los jardines privados como en el espacio público.

Para proyectos más íntimos o urbanos, como terrazas o jardines en plantas bajas, ¿cómo se dosifica la luz para generar intimidad sin asfixiar el espacio? En espacios pequeños, cada punto de luz tiene una presencia muy importante. Por eso evitamos la iluminación excesiva y priorizamos fuentes indirectas, cálidas y cuidadosamente orientadas. También debemos contemplar la seguridad. En algunos proyectos incorporamos luminarias ubicadas en sectores altos y alejados para obtener una luz más difusa. De este modo, cuando la iluminación del jardín está apagada, permanece un nivel mínimo de luz que acompaña el uso y brinda seguridad. Cada espacio requiere una evaluación particular. La escala, las visuales desde el interior, la cercanía con los vecinos, los reflejos y las formas de uso deben considerarse para crear un proyecto equilibrado y consciente.

@lolacapurroamorim – www.estudiololacapurro.com

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