
‘’ Tomar mate es además un hecho sociológico en sí mismo “, asegura Valeria Trápaga, Sommelier especialista en cata de yerba mate.
Por Rosario Guevara
Valeria es Argentina. Nació y se crió en una pequeña localidad de la provincia de Buenos Aires. Vivir en un pueblo no es lo mismo que vivir en una ciudad. Existe una idiosincrasia distinta porque todos se conocen. Es como tener una gran familia, donde todos se preocupan por todos. Y así, en un contexto familiar y pueblerino vivió su infancia y adolescencia.
Desde sus jóvenes años como estudiante, cuando tuvo que emigrar a la gran ciudad para estudiar Hotelería, siempre estuvo acompañada por el mate. Sentía que era mucho más que una infusión o una bebida. Era, además un compañero en todo momento. Matear conecta con sentimientos y momentos vividos.
Cuenta que cuando volvía de su pueblo hacia Buenos Aires, además de su ropa y sus libros, llevaba con ella en el tren, un par de bidones de agua.
El sabor de las cebadas no era el mismo con el agua de la ciudad. El equipaje era más pesado y algo “raro” pero valía la pena viajar con los bidones si la recompensa era tomar unos ricos mates como los que se tomaban en Carmen de Areco, de puerta en puerta o en la vereda con amigos o familia.
Luego de recibirse en la Universidad se dedicó a la Hotelería Rural y es ahí cuando cayó en la cuenta de que el mate está en todos lados y que frente al mate somos todos iguales. Es una infusión que acerca. Une a las personas. Rompe el hielo. Relaja. Es amigable y con cada cebada las conversaciones se tornan más interesantes.
Además de trabajar en el mundo de la hotelería, hizo cursos de Somellier de Vino para conocer y analizar sensorialmente bebidas espirituosas. A medida que iba aprendiendo técnicas iba trasladando todos sus conocimientos hacia el mundo de la yerba mate.
Existen distintas formas de tomar mate dependiendo de los países. El uruguayo es más adepto a tomarlo solo y en cualquier situación o momento. El argentino lo hace en en grupo, en familia, con amigos o solo. En cualquiera de estas formas existe un gran sentido de pertenencia, de mimo, el acto de matear y de compartir tiene una carga afectiva importante, es como un hilo que nos va uniendo y transforma la cebada en un ritual mágico.
Tendemos a creer que la infusión de yerba mate es puramente Rioplatense. Uruguay tiene el consumo per cápita más grande del mundo por habitante (casi nueve kilos por persona por año). La yerba mate también se consume en otros dos países donde crece: Paraguay y Brasil. Gracias a los consumidores nostálgicos, se ha expandido primero en Europa, España e Italia. Se extendió a Estados Unidos, Finlandia, Noruega, China y Japón. En los países de Medio Oriente se toma hace muchísimo tiempo, fueron los inmigrantes sirios, libaneses y de Medio Oriente que se llevaron la costumbre entre los años 1860 y 1870, aproximadamente. Hoy en día, también ese consumo ha ido creciendo en la zona de Chile, Bolivia y Perú. Históricamente, en la época de la colonia, la plata venía del Alto Perú, en esa época no existían las divisiones políticas.
Era la ruta de la yerba mate, el famoso “Oro verde”. Se expandió por todo el mundo gracias a embajadores nostálgicos que, instalados en distintos lugares del mapa, son los encargados de conquistar a su grupo de pertenencia con esta infusión.
Valeria nos cuenta que obviamente existen tips infalibles para cebar un buen mate. Hay que tener en cuenta todos los protagonistas que entran en juego en ese ritual.” No olvidemos que cebar un buen mate forma parte de un ritual que tiene un protocolo muy sencillo, pero que hay que respetarlo para poder lograr un buen resultado. El agua es el primer punto que debemos cuidar y tener en cuenta porque es el medio en el que la yerba mate se expresa. En el caso de la yerba mate argentina, que contiene palo en su molienda, la temperatura ideal no debe exceder los 80 grados, en Uruguay en cambio la temperatura es más elevada, llegando a noventa grados. El material del mate debe ser muy cuidado. La calabaza es el mejor recipiente porque es el que se hace del espíritu y del sabor de la yerba mate si está bien curado. Debe ser de base angosta y boca ancha”.


Existen toda clase de tomadores de mate. Hay quienes lo toman dulce, con cascaras de naranja, con café o con yuyos de todo tipo.
La sommelier aclara que el verdadero mate es amargo porque es natural sin agregado de nada. Para ilustrar hace una comparación entre el vino y la yerba mate. “A un buen vino se lo toma solo sin hielo ni soda, lo mismo sucede con el mate: la yerba natural se disfruta sin agregados, ahí es donde se percibe el sabor en su totalidad“.
Tomar mate no solo nos acerca a las personas y a nuestras costumbres, también está comprobado que es excelente para la salud. La neurociencia comprobó que el hecho de sentarse a matear acelera la dopamina que es una hormona de la felicidad y de bienestar.
Podemos matear solos o en grupo. Con agua más caliente o más fría. Amargo o dulce. Lo cierto es que, sin dudas, tomar mate trae calma, alegría y felicidad. Por eso, si queres regalarte un mimo en el medio de un día complicado, hacete un favor: pone el agua y cebate unos ricos mates.

Curiosidades y Tips Materos
- Las bombillas uruguayas tienen más diámetro que las argentinas.
- La temperatura del agua también varía dependiendo del país, en Argentina se toma a 80 grados y en Uruguay a 90.
- El mate se ceba infusionando solo la mitad y se reserva la otra mitad de yerba mate seca. Cuando la mitad va perdiendo espumosidad y sabor, se avanza sobre la que estaba seca para terminar infusionando la totalidad. No se retira yerba y se vuelve a poner.
- Un uruguayo promedio consume casi 9 kilos anuales de yerba.
- Para cebar un buen mate hay que colocar en el recipiente la yerba mate en forma oblicua en la parte más baja del mate, agregar un chorro de agua a la misma temperatura que voy a tomar porque ahí es donde el agua baja entre 3 a 5 grados. En ese lugar, una vez que se expandió la granulometría más fina, coloco la bombilla para que no se tape y cuando coloco la bombilla y hace tope con el fondo de la calabaza, voy a ejercer un efecto de palanca forzando la “montañita”. Cuando se hace un hueco en ese espacio de hueco donde hay oxígeno, ese es el lugar para empezar a cebar.
- El agujero y el hueco que se deja en la yerba para empezar a cebar nos permite tener oxígeno, que es lo que promueve la espumosidad del mate.