Los niños que se crían en contacto con animales, suelen desarrollar mayor nivel de empatía, son más responsables y comunicativos. Compartimos en esta nota, consejos para disfrutar con más cuidado de la maravillosa experiencia de vivir la infancia con amigos perrunos.

Conversamos con Francisco Winterhalter, técnico asistente en veterinaria y experto en comportamiento canino. Nos cuenta que existe una doble adaptación, del perro hacia la presencia de niños y de ellos hacia los animales. De esa adaptación depende el disfrute y la relación de ambos.
Consejos a tener en cuenta para la relación: niños y perros
- No permitir que los niños molesten al perro mientras se alimenta.
- Cuando el perro esté echado durmiendo, controlar que los niños no lo sorprendan repentinamente. En estos casos, suceden muchos accidentes de mordidas, porque el perro puede asustarse y responder con un tarascón.
- Si los niños están muy exaltados, deberemos procurar más control y tranquilidad para no exaltar al perro. Es muy útil enseñarles a los niños que si se quedan quietos y paralizados con sus brazos pegados al cuerpo, el perro pierde interés y se tranquiliza (en la gran mayoría de los casos).
- No subir nunca a un niño sobre el lomo de un perro. Representa una situación muy invasiva en los animales, hasta un perro bueno puede sentirse invadido.
- Luego de que un niño esté en contacto con un perro, deberemos lavarle las manos ya que los niños tienden a llevárselas a la boca.


- No atar a un perro en presencia de niños.
- Por lo general los perros que se crían desde cachorros en contacto con niños, no suelen tener problemas para relacionarse satisfactoriamente y sin riesgos.
- En el caso de querer adoptar un perro adulto, es aconsejable concurrir al refugio con los niños, para poder verificar el comportamiento del animal en su presencia.
- No darles huesos a los perros en presencia de niños. Al experimentar el sabor de la proteína natural, como la que tiene un hueso con pequeños restos de carne, que es mucho más palatable que un hueso de cuero e incluso su ración, muchos perros tienden a comportarse más territoriales.
- Si ves que tu perro se torna territorial con su pelota o algún juguete, deberías esconderlos cuando los niños entren en escena.
- Dedicar tiempo a la educación de tu perro y a sus necesidades físicas de gasto diario de energía, para permitirle al animal estar más tranquilo y equilibrado.
- Controlar que los niños no le den besos en la cara al perro. Humanizando la imagen suena muy tierno y amistoso, pero en el mundo natural, cualquier enfrentamiento cara a cara y ojo a ojo, resulta desafiante e intimidante para el receptor. Si tu perro es muy dócil y sumiso puede no pasar nada, pero en un perro más inseguro o con cierta tendencia hacia el dominio, puede generarse un accidente.

- Si el perro es adulto y llega un bebé a la familia, es recomendable, ir generando un vínculo más neutro, tiempo antes de la llegada del nuevo integrante.
- No darle de comer al perro las comidas de los humanos mientras nos alimentamos. Es importante que tenga sus horarios y lugar para experimentar este recurso valioso tranquilo y sin molestias.
- Enseñarles a los niños la importancia del olfato en los perros. Un perro siempre primero como forma de presentación necesita olfatearnos. En ese sentido, extender la mano desde abajo para permitir esta experiencia, para luego con movimientos lentos pasar al contacto y las caricias.
- Con estos consejos y con paciencia en la aplicación de las pautas, vas a poder disfrutar de manera segura esta interacción tan linda que se genera entre niños y perros.
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