Estudio TATÚ: Construyendo hogares en cercanía con los clientes

Arquitectura

Estudio TATÚ: Construyendo hogares en cercanía con los clientes

Martín Olivera y Leandro Alegre, socios en el estudio de arquitectura Tatú, nos cuentan detalles sobre el proceso constructivo de un proyecto propio, en Los Olivos, Montevideo.

El slogan del estudio habla de “habitar con identidad propia». Nuestra casa dice mucho sobre quiénes somos y cómo vivimos. ¿Cómo es el proceso entre el cliente y el estudio, desde que llega con una idea, hasta que se concreta?

El estudio trabaja en un nivel de intimidad con los clientes. Tratamos de ser muy cercanos, muy próximos. Y, de hecho, la metodología de trabajo durante las distintas etapas, incluyendo el proceso creativo, contemplan que el cliente sea parte protagonista del proceso, aportando y tomando decisiones para guiarlos en la dirección correcta. Nos interesa que los proyectos sean una cocreación, donde los intereses de nuestros clientes y lo que nosotros, como profesionales, queremos lograr se intercepten y generen una identidad única para cada proyecto. En ese sentido, el proceso de trabajo es semanal, con revisiones que son periódicas, en un formato similar a la metodología Scrum de la industria de tecnología de la información.

Nos permite avanzar en la dirección que los clientes deciden, con muchísima claridad en el camino; nos permite ir tomando pequeñas decisiones, siempre en una línea de avance constante en el tiempo. Nos favorece en el análisis de los cambios, la reflexión semana a semana sobre las diferentes ideas y en conjunto construir el camino hacia el proyecto. Sobre todo, nos importa que nuestros clientes tengan certezas y control sobre el proceso de principio a fin.

La arquitectura actual nos muestra los cambios de paradigma en las familias y en las formas de habitar. ¿Cuáles son los principales cambios que hubo en los diseños de hogares en los últimos años?

Principalmente, los vemos en el uso de los espacios exteriores, creo que la pandemia nos marcó mucho a todos, en arquitectura, nos ayudó a detenernos e interpelar la manera en que configurábamos nuestras casas, nuestros espacios. Los sitios donde elegimos pasar nuestro tiempo de calidad. Una consecuencia fue que despertó las ganas genuinas de vivir más en contacto con la naturaleza, más en contacto con espacios abiertos, al aire libre.

Nos encontramos con una demanda mayor, por áreas calificadas exteriores, que pueden ser desde pavimentos hasta espacios techados que contemplan actividades que antes eran propiamente interiores y ahora se multiplican en el exterior de las casas, en formato de espacios que amplifican y diversifican la experiencia de habitar un hogar.

Hay un cambio en la forma de vivir la cocina. Pasó de ser un área operativa a ser parte central, seguramente uno de los espacios de encuentro más importante del hogar. Ya no es el lugar donde solo se preparan los alimentos, ahora es un espacio de encuentro donde suceden las experiencias, donde la familia y los amigos se encuentran. Por eso se tiene que planificar con otra atmósfera, con otra escenografía, justamente para ser un espacio social colectivo y no un espacio privado de la casa, como era antes.

¿Por qué se eligió construir esta casa en dos plantas, y que el living tenga doble altura?

Los clientes tenían clarísimo lo que estaban buscando en cuanto al uso de la casa. Querían una planta que fuese muy social, muy conectada. De uso intenso, que permitiera tener muchas actividades en simultáneo, cada una como en su rinconcito, pero al mismo tiempo, conectadas en un único espacio, intercomunicado. Que favoreciera el encuentro. Por otra parte, en la planta alta percibir y resguardar la privacidad y el descanso. Por último, querían que la casa también tuviera patio, verde, área libre en el fondo. Entonces era muy obvio jugar con esos niveles. Por tamaños del predio y exigencias de uso que funcionaban muy bien con una tipología en niveles.

En cuanto a la doble altura del estar, la estrategia fue jugar con metros cúbicos en lugar de metros cuadrados para jerarquizar el ambiente. Es una estrategia que muchas veces utilizamos porque estamos convencidos que la percepción del espacio es tanto, o más importante, que la dimensión real.

¿Menos siempre es más si hablamos de diseño?

Nosotros creemos que no hay máximas en diseño ni en arquitectura. Las máximas no funcionan, creo que siempre hay que tener la cintura suficiente para adaptarse y hacer jugar esas expresiones a favor de cada uno de los proyectos. Hay proyectos donde menos, es más, y eso funciona de esa manera, y hay otros proyectos donde más es más y funciona también.

No ceñirse a una máxima de este tipo, nos da libertad para trabajar y proyectar la experiencia, en función de lo que realmente es pertinente para el encargo. Si bien, es verdad que nosotros tenemos una tendencia a trabajar los proyectos desde cierta lógica conceptual, de abstracción geométrica o incluso de austeridad material, que pone en valor la nobleza de los materiales que estamos utilizando, no es necesariamente por esta idea de menos, es más. Es importante saber adaptarlo, para que trabaje a favor y no en contra.

La decisión de dejar los techos de concreto, ¿es 100% estética?

A nosotros nos gusta y lo utilizamos muchísimo, es exponer los materiales en su versión de terminación final, la estética de los materiales, como parte de esta arquitectura que encuentra en la austeridad cierta sofisticación.

Para nosotros, el hormigón armado que lleva un proceso constructivo súper complejo logra texturas hermosas en su acabado final. Nos parece muy bonito, entonces cuando lo podemos utilizar y a los clientes les interesa, es un buen recurso expresivo para darle personalidad a la arquitectura sin limitarlo únicamente a su función estructural; se vuelve parte de esa identidad que estamos buscando en cada proyecto.

¿Tuvieron algún pedido especial de los dueños de casa?

Sí, muchísimos, yo creo que la casa es tanto autoría de los dueños como del estudio. El proceso creativo fue de cocreación. El resultado es colectivo y nos representa tanto a nosotros como a ellos. En este caso Andrés y Laura se metieron muchísimo en el proyecto y hubo muchos pedidos que condicionaron el resultado final y para nosotros lo mejoró.

A través de sus ideas, logramos una mejor arquitectura de la que habríamos proyectado solos. Desde la configuración de la tipología, para darle la experiencia de uso, hasta cuestiones estéticas como la pared de ladrillo sobre la estufa, que en un momento de la obra se pidió que no se le diera terminación porque querían dejar el ladrillo rústico para después pintarlo, (una manera de atestiguar cómo está construida la casa). Se hizo de la textura rústica parte del diseño interior. Fue una idea de ellos que al ver el resultado final nos pareció alucinante.

¿Trabajan de manera integral en los proyectos con paisajistas e interioristas? ¿Quiénes conforman el equipo de trabajo?

Sí, nos caracteriza el trabajo en equipo. Actualmente, en Tatú trabajamos nueve arquitectos y muchas veces invitamos a colegas o profesionales de otras disciplinas que nos interesan, a colaborar con nosotros. Entendemos que esa colaboración nos puede dar un salto de calidad y nos ayuda a amplificar la mirada sobre lo que estamos haciendo. Lo hacemos con paisajistas, con artistas, con ingenieros, con asesores lumínicos. Por suerte tenemos una red de colaboración súper extendida, tanto en Uruguay, como en el exterior, que nos permite también contar con un músculo diferente. Cuando los proyectos lo requieren, por supuesto. Pero sobre todo porque nos divierte, nos gusta y estamos acostumbrados.

¿Qué consejo le darías a alguien que está soñando con proyectar su casa?

No sé si tengo un consejo, lo que sí le diría es que es un momento súper bonito, muy íntimo y, como tal, es importantísimo elegir bien con quién compartirlo, quién te va a acompañar. Seguramente va a ser una persona con quien vas a construir un vínculo que trascienda la arquitectura. No solo durante el proceso de diseño del proyecto, de la construcción, sino durante toda la vida útil de esa vivienda. Al final esos vínculos personales trascienden el producto. Lo más importante es eso, elegir con quién transitarlo para disfrutarlo. La arquitectura, y en particular el proceso de proyecto de un hogar, tiene que estar acompañado por el disfrute y la tranquilidad en la gestión del proceso; por la certeza en las decisiones para, finalmente, disfrutar de la frutilla de la torta, que es habitar tu proyecto.

EL ESTUDIO

Un equipo de arquitectos jóvenes, que trabajan en conjunto, para transformar la visión de sus clientes en proyectos de diseño y, finalmente, en realidad, aplicando sus tres pilares profesionales.

Trabajo colaborativo: El espíritu de equipo es parte fundamental del proceso proyectual. Cada profesional aporta sus fortalezas en cada etapa, para llevar una innovación genuina a los proyectos.

Ideas audaces: Abordan la escala, la funcionalidad, el diseño y la tecnología como oportunidades de innovación para concretar soluciones que acompañen una visión contemporánea sobre la práctica profesional.

Desarrollo técnico: Incorporan nuevas tecnologías que les permiten desarrollar proyectos contemporáneos, a través del estrecho vínculo entre el diseño y el seguimiento de plazos y presupuestos.

@tatu_arquitectura – www.tatuarq.com

Compartir