A través de una intervención integral de 750 m², el estudio Viglione Proyecta transformó una residencia de cincuenta años en Casa Velvet: un santuario contemporáneo dedicado al bienestar.



El verdadero lujo residencial no radica en la opulencia, sino en la capacidad de un espacio para generar calma. Bajo esta premisa, el reconocido estudio Viglione Proyecta (VP) llevó a cabo la metamorfosis de una residencia de más de medio siglo de antigüedad para dar origen a Casa Velvet. Se trata de un proyecto de arquitectura e interiorismo de alta gama dedicado por entero al bienestar, donde cada decisión estética conserva y potencia la esencia de hogar como parte fundamental de la experiencia cotidiana.



Una cocina gourmet de concepto abierto
El equipo de Viglione Proyecta, derribó los antiguos muros divisorios para integrar la cocina de manera fluida y orgánica con las áreas sociales. Concebida bajo un concepto de minimalismo cálido, la nueva cocina balancea la alta tecnología con la esencia acogedora de una casa.
Para lograrlo, VP diseñó un mobiliario de líneas limpias con soluciones de almacenamiento inteligentes que ocultan los electrodomésticos a la vista, garantizando un orden visual absoluto. Las superficies de alta gama y la meticulosa selección de texturas e iluminación ambiental transforman este espacio de trabajo en un entorno sofisticado, ideal tanto para la alta gastronomía diaria como para el disfrute social.



Arquitectura de luz y conexión exterior
La revolución de la cocina se complementa con una estratégica propuesta de iluminación y amplitud. Viglione Proyecta recuperó los patios interiores de la residencia, logrando que la cocina conecte visualmente con pulmones verdes que oxigenan el ambiente.
Se incorporaron nuevas e imponentes entradas de luz natural que bañan las mesadas de trabajo según la hora del día. Además, el estudio utilizó espejos como un recurso arquitectónico clave en los alrededores: un elemento que duplica la luminosidad, expande los límites visuales y amplifica la percepción espacial, haciendo que el acto de cocinar sea una experiencia inmersiva y sumamente placentera.