La Tahona celebró su clásica Fiesta de la Vendimia

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La Tahona celebró su clásica Fiesta de la Vendimia

Cosechar, compartir y revivir las tradiciones Una experiencia compartida entre tradición, paisaje y comunidad

En una tarde radiante, residentes y amigos se reunieron en los viñedos del barrio para disfrutar de la cosecha, degustaciones de bodegas locales y un entorno natural privilegiado.

Hay lugares donde el vino se degusta. Y hay otros, más excepcionales, donde el vino se vive desde su origen. Viñedos de La Tahona pertenece a esta última categoría: un paisaje donde las hileras de uva son la escenografía y una forma de habitar.

El proyecto vitivinícola —administrado por Familia Deicas— integra la tradición del vino a la vida cotidiana del barrio, transformando cada vendimia en un ritual compartido. Desde su primera cosecha en 2014, este proceso ha evolucionado hasta consolidarse como uno de los momentos más esperados del calendario, tanto por su valor productivo como por su dimensión cultural.

La edición 2026 volvió a confirmar ese espíritu. La jornada comenzó con una recepción entre viñas, copas en mano, acompañada por una curaduría de vinos y una mesa de quesos especialmente seleccionados para el maridaje. A medida que el sol caía sobre el paisaje —con vegetación crecida, lagos y viñas integradas al entorno—, la experiencia tomaba ritmo. Tijeras en mano, familias enteras se organizaban de forma natural, trabajando en equipo, compartiendo cajones y momentos.

Los niños, ya protagonistas habituales, se adelantaban incluso a la señal de inicio, evidenciando que aquí la vendimia no es novedad, sino tradición viva.

Como diferencial de esta edición, se retomó una práctica ancestral: el pisado de uvas. Un momento tan lúdico como simbólico, que invitó a reconectar con el origen más esencial del vino desde lo sensorial y lo tangible. Cada cajón lleno se convertía en un gesto colectivo: conversaciones entre vecinos, risas, selfies familiares, aprendizaje y la posibilidad de degustar la uva directamente de la planta.

Mientras tanto, otros elegían disfrutar desde otro lugar: copa en mano, explorando los vinos de Familia Deicas y descubriendo los matices de un terroir que se despliega a pocos metros. Porque en La Tahona, el vino no es un relato lejano: es algo que sucede ahí mismo.

De esta vendimia nacen nuevas ediciones que capturan ese instante irrepetible: Familia Deicas Single Vineyard Corte Único (Tanta y Merlot) y Familia Deicas Single Vineyard Pinot Noir. En total, unas 6.000 botellas que condensan el carácter del año, del viñedo y de cada momento vivido durante la cosecha.

Pero quizás lo más valioso no esté únicamente en la botella, sino en todo lo que la precede: una tarde entre viñas donde el tiempo desacelera, las tradiciones se reeditan y el lujo encuentra una nueva definición. Más auténtica. Más sensorial. Más humana.

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