Maldonado: El nuevo mapa del lujo y la residencia permanente

Notas Principales

Maldonado: El nuevo mapa del lujo y la residencia permanente

Nos encontramos con Claudio Scalise en las oficinas de Distrito 52, el epicentro urbano que hoy marca el nuevo pulso de Punta del Este. Con la vista de una ciudad que se construye a pasos agigantados, nos sumergimos en una charla a fondo sobre el presente y el futuro de un departamento que no para de crecer.

Para el empresario argentino, el futuro de Maldonado no es una expresión de deseos, sino una consecuencia inevitable de los números. Mientras recorre mentalmente el trazado de las 223 hectáreas que transformará junto a los Pieres, su conclusión es tajante: en este rincón del mundo, la inversión no se pierde, se transforma en arraigo. Porque en Maldonado, cuando la plata se pone sobre la mesa, la tierra siempre responde.

Ustedes vienen con una trayectoria fuerte en Estados Unidos y Argentina. ¿Por qué desembarcar con tanta fuerza en Uruguay en este momento? La respuesta es simple, pero el trasfondo es fascinante. Nosotros tenemos una operación muy grande en el sudeste de Estados Unidos, enfocada en real estate de renta, pero cuando vine a vivir a Punta del Este en agosto de 2020, la mirada cambió.

Decidimos aplicar aquí la misma “lógica americana”: un análisis de datos puro, complementando la intuición romántica del desarrollador del Río de la Plata. Maldonado no es solo un lugar lindo; si analizás su demografía, te dan ganas de venir corriendo a invertir.

Su primer gran éxito fue “Más José Ignacio”. ¿Qué aprendieron de ese proyecto? Era el último pedazo de tierra dentro de la península. Lo fraccionamos en sesenta y cinco lotes abiertos; en menos de cinco años estaba agotado, construido y entregado al 100%.

Ahí confirmamos que el mercado buscaba algo más que una casa de vacaciones: buscaba un estándar de ejecución superior.

Hoy el mapa de sus desarrollos se expande hacia el Este. Hablemos de “La Soleada” y “El Encuentro”. Serán dos pilares. La Soleada contará con 42 hectáreas junto a Arenas de José Ignacio. Por otro lado, El Encuentro será un barrio privado de 16 hectáreas y estará “abrazado” por Pinar del Faro. Sabemos, a raíz del fuerte interés demostrado por la gente y del volumen de consultas recibidas, que ambos proyectos serán muy exitosos.

La gran novedad es la alianza con la familia Pieres. ¿Qué nos puede adelantar de ese nuevo desarrollo? Son 223 hectáreas estratégicas sobre la Ruta 10 (Interbalnearia), a 8 minutos de José Ignacio, hacia Manantiales. Estamos proyectando un desarrollo de altísimo nivel, apoyado en un Club de Polo, producto de la visión de Gonzalo Pieres y Osvaldo Brucco. Un estilo de vida que combina comodidad, paz y un entorno natural incomparable.

Usted suele decir que Maldonado tiene una “dinámica de pleno empleo”. ¿Cómo afecta eso al real estate? Es un círculo virtuoso. Maldonado es un sistema que se retroalimenta. Todos los edificios y barrios que ves se venden; no hay nada abandonado. Pero esa inversión genera una demanda de servicios brutal. Hoy hay pleno empleo y el desafío es “importar” gente para sostener el crecimiento. La demografía residente va a seguir creciendo con fuerza los próximos diez años porque la plata ya está puesta sobre la mesa. Ya no es solo un destino de vacaciones; es un lugar donde la gente elige proyectar su vida permanente.

Macarena Árraga, Ana Urioste y Claudio Scalise

Usted mencionó que Punta del Este se convirtió en una “metrópoli”. ¿Cómo afecta esto la psicología del comprador argentino? Punta del Este hoy es una ciudad de torres. El argentino que venía de chico con sus padres a veranear a una casita en la parada 18 de la Mansa hoy busca recuperar esa mística. Por eso el atractivo de José Ignacio es tan fuerte en la psicología del inversor; huyen del cemento hacia el Este. Aunque la realidad a veces falle, la psicología manda, y eso garantiza que proyectos como los nuestros tengan dueño antes de terminar la obra.

Por último, usted hace hincapié en el pleno empleo de Maldonado. ¿Es sostenible este nivel de construcción? Maldonado tiene garantizados siete o diez años de crecimiento fuerte porque la plata ya está puesta. Lo que vemos es una “reconquista uruguaya”: el montevideano volvió a ocupar el Este, que antes era territorio casi exclusivo de argentinos. Pero hay un desafío estructural: no hay gente suficiente para sostener todo lo que se está construyendo.

¿Hay espacio para nuevos proyectos? Siempre estamos mirando. Tomamos el control de casi toda la tierra disponible sobre la Ruta 10 entre las Lagunas de José Ignacio y Garzón, porque sabemos que la demanda no va a frenar. El que compra hoy en José Ignacio no está comprando un lote, está comprando un activo en el refugio más seguro de la región. El techo todavía está lejos.

Distrito 52 parece ser su proyecto más sistémico, donde pasa de hacer barrios a hacer ciudad. ¿Cómo fue ese proceso? Es el distribuidor central del departamento. Decidimos desarrollar un proyecto mixto de gran escala que incluye La Cañada, un barrio privado de 269 lotes donde ya entregamos, hay obras en ejecución y familias viviendo. Distrito 52 creció, caminó bien. Es un barrio con niveles de infraestructura que no existían en el departamento, donde resolvés tu vida de forma fácil por la ubicación céntrica que tiene.

La educación es el ancla. Vino a nuestro proyecto North Schools, que ya está en su segundo año con 200 chicos y superó todas las expectativas. En octubre de 2026 se inaugura el Centro Comercial Car One, un mega desarrollo con supermercados, marcas de vestimenta y automotoras. Además, se suma un hotel Hampton by Hilton con 126 habitaciones. Es una sinergia total: colegio, supermercado, trabajo y hotel en un mismo lugar.

¿Qué le diría a quien hoy duda si invertir en esta zona? El motor no va a frenar. A la mano de obra que va a demandar el mantenimiento de los proyectos en construcción, hay que sumar la de los servicios complementarios de salud, educación, transporte, comercio y otros que se hacen necesarios como consecuencia directa de ese crecimiento. El real estate en Uruguay es hoy un activo de refugio seguro en un mundo volátil.

¿Cuál es el futuro de José Ignacio? El futuro no es crecer en altura, sino en calidad de servicios. La mística se protege con lotes grandes, paisajismo nativo e infraestructura que permita vivir los doce meses con el confort de una metrópoli y el silencio del campo. El riesgo no es el desarrollo, sino el desarrollo de baja calidad. Si se respeta la baja densidad y la demografía residente, José Ignacio está llamado a convertirse en un estándar global del nuevo lujo: espacio, tiempo y seguridad.

@distrito52.pde – www.distrito52.com

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