Conversamos con Isabel Sanguinetti, comunicadora e influencer, sobre su trabajo en redes, sobre los mitos que existen y el futuro de un trabajo que llegó para quedarse.


Contanos sobre vos, ¿cómo es tu día a día?
Soy comunicadora, tengo 28 años, estoy casada y voy a ser mamá a fines de setiembre. Vivo en Montevideo, pero estoy muy conectada al sector agro, tengo una agencia de marketing digital que se llama Atípica Agency, donde yo estoy más a cargo de los clientes rurales. Mi trabajo se divide entre la oficina, el home office, eventos y la creación de contenido para mis redes. Voy mechando todo eso, como cualquier persona que combina varios roles a la vez. ¡En poco tiempo voy a sumarle el rol de madre! Por esta razón, mis días varían bastante y ninguno es igual al otro.
¿Es un mito eso de que ser influencer es un trabajo “fácil”?
Creo que ese mito ya se fue desarmando un poco. Hoy, muchos jóvenes quieren ser influencers y eso habla de un cambio en cómo se percibe esta profesión. No es fácil, pero tampoco es el trabajo más duro del mundo. Es un laburo que abre muchas puertas, pero también tiene su lado B: estás muy expuesta, tenés que ser fuerte emocionalmente porque siempre hay alguien opinando. Requiere tiempo, constancia, adaptación y sobre todo entender que vos sos tu propia marca, y eso no es menor.
¿Cómo decidís qué tipo de contenido crear?
Mi contenido es de lifestyle. Comparto lo que va pasando en mi vida y eso significa adaptar el contenido a mí y no yo al contenido. El año pasado, contaba tips de Rio de Janeiro o qué hacer en San Pablo, porque vivía en Brasil, y este año, que estoy embarazada, hablo más de maternidad. Siempre desde un lugar real. Para mí, es importante mostrar que no todo es perfecto: el tender desbordado, el dolor de cabeza, los días grises… eso también es parte de la vida. Y me gusta compartirlo así, sin filtro. Aunque intento siempre verle el lado bueno de las cosas y dar mensajes positivos.


¿Cómo planificás tu contenido?
Trabajo con un cronograma mensual, sobre todo para organizar las colaboraciones con marcas. Pienso ideas creativas, escribo guiones y trato de mantenerme ordenada para cumplir con los compromisos. Hay mucho detrás de cada reel, a pesar de que cuento anécdotas reales o muestro situaciones vividas; la planificación y edición lleva mucho más tiempo de lo que parece. Pienso también en contenidos que puedan enganchar y desarrollos que no se vuelvan tediosos.
¿Cómo te conectás con tu comunidad?
Intento siempre ser yo. A pesar de las distintas etapas, ¡la esencia no cambia! Lo bueno de este trabajo, es que podés medir en tiempo real si lo que hacés conecta o no. Vemos los likes, los comentarios, los mensajes, y eso te da pistas sobre qué contenido funciona más. Aunque también es una presión constante, porque las marcas esperan resultados. Hoy todo se mide por métricas y hay que saber no tomárselo personal. El algoritmo está constantemente cambiando y a veces hay que mantenerse fiel a uno y saber que lo que hacés tiene valor, más allá de los «me gusta».
¿Cómo empezaste en este mundo?
La verdad, sin buscarlo. Estudiaba comunicación y tenía algunas amigas que trabajaban en agencias. Me invitaban a eventos, yo subía stories, y así empecé. Me fueron sumando a bases de datos y de a poco se fue dando. Un poco de casualidad, otro poco de constancia. Al principio era solo canje y con el tiempo se volvió un trabajo no solo por cambio de producto.
¿Qué momentos destacás de tu carrera?
Ser influencer me permitió abrir muchas puertas. Pude trabajar en Teledoce, que es algo que siempre soñé. Di cursos sobre creación de contenido, en una academia de marketing, porque mis seguidores me lo pedían. También trabajo como Host Digital para distintos perfiles en redes. Conocí personas increíbles y hasta llegué a tener un auto, gracias a una marca.
Hoy en día, las marcas son parte de mi rutina, quienes me visten, me arreglan el pelo, la piel, ofrecen momentos de relax y me ayudan a armar el cuarto de Alma, nuestra beba. Son oportunidades que valoro un montón.



¿Cómo vivís la exposición?
La mayor presión no viene de afuera, sino de mí misma. Soy muy autoexigente. Obvio que hay haters, pero en general recibo mucho cariño por suerte. Hasta mi marido, que aparece de vez en cuando, una vez estaba viajando a Argentina y la chica en la caja le dijo: “Vos sos Beto el marido de Isi, ¿no?”. A veces, uno no se da cuenta del alcance a través de la pantalla, hasta que vivís situaciones como estas. ¡Es muy lindo lo que se genera con la comunidad y el apoyo que siempre me dan!
¿Qué tomás en cuenta a la hora de colaborar con una marca?
Hoy elijo trabajar solo con marcas que realmente consumo y me representan. Para mí es clave que haya coherencia. No podría recomendar algo en lo que no creo.
¿Cuál fue tu colaboración favorita?
Sin duda, mi camioneta. Me cambió la vida. A pesar de que es algo material, me trajo mucha libertad. Además, es increíble, ¡no le falta nada!, la uso tanto en la ciudad como en la ruta para ir al campo y es un placer.
¿Tenés hobbies, más allá de tu trabajo?
Siempre me encantó editar videos. Comenzó siendo un hobby, hacía videos para Cabaña San Pedro que es nuestra cabaña de caballos criollos y se me pasaban las horas haciéndolos, a veces me quedaba editando hasta las 5 de la mañana sin darme cuenta. Hoy, editar videos se volvió parte de mi trabajo. Armé mi perfil de YouTube que se llama Cultura Gaucha, donde entrevisto por hobby. También hago yoga, amo leer, ver series e ir al cine con mi marido, disfruto de mis amigas y paso mucho tiempo con mi sobrino Lucero, que me tiene derretida.
¿Cómo equilibrás lo personal con lo laboral?
Son etapas, no siempre logro el equilibro, sinceramente. Me gusta mucho lo que hago, con la agencia tenemos muchos clientes y un equipo de doce personas, y a parte todas las marcas con las que trabajo como influencer. En general trabajo mucho, pero lo hago feliz. De todas formas, ahora embarazada, me canso más. Estoy aprendiendo a respetar mis tiempos, a darme pausas y a escucharme más.
¿Qué le dirías a alguien que quiere empezar en este camino?
Que arranque. Sin esperar que todo esté perfecto. Lo perfecto es enemigo de lo posible. Animate, armate un plan, ponete objetivos. Después irás puliendo. Lo importante es empezar. La vida es una sola. ¿Qué es lo peor que puede pasar?
¿Cómo ves el futuro del influencer y el marketing?
Las redes van a seguir evolucionando, pero mientras existan, las marcas van a buscar formas de humanizarse. Y ahí seguimos estando nosotros, los creadores. Esto no es una moda: es un cambio de paradigma.
¿Qué mensaje querés dejarles a tus seguidores?
Gracias. De verdad. Sin ustedes, nada de esto sería posible. Y es literal.
@isi_sanguinetti