
Conversamos con Amalia Robredo, representante y pionera del Paisajismo Naturalista en Uruguay. En esta nota, charlamos sobre su largo camino recorrido y nos cuenta detalles sobre su especialidad en paisajismo.
Por Rosario Guevara
Amalia Robredo es docente en la Universidad ORT , diseñadora de jardines naturalistas e investigadora de flora nativa. Desembarcó desde Argentina a Uruguay en el año 2002, instalándose en “La Pasionaria”, una Chacra Marítima en la Costa de Jose Ignacio. “Cuando sacamos las vacas del terreno, empezamos a ver la belleza y la variedad de herbáceas y gramíneas que crecían de forma natural. Estudie durante seis años las distintas especies, registrándolas a lo largo de todas las estaciones y generando un herbáreo. Hice un trabajo exhaustivo de investigación y observación. En el año 2010, a través de un PPR (Programa de Producción Responsable del MGAP recibí una donación de fondos del Banco Mundial GEF – Global Environmental Facility, entre otras organizaciones, para publicar la primera guía de campo de las gramíneas y herbáceas de la costa del Uruguay con más de 300 especies con su descripción, hábitat y fenología ”.


Amalia, se convirtió casi sin darse cuenta en Plant Hunter y en asociación con un grupo de viveristas uruguayos, comenzó con la reproducción de especies nativas, que luego usaría en sus propios diseños de jardines, contribuyendo a la conservación de cientos de especies silvestres y autóctonas, algunas incluso en peligro de extinción, logrando jardines con una fuertísima identidad local, resilientes, sanos y eco sistémicos.
“Al diseñar un jardín, no solo se tiene en cuenta que especies de plantas se pondrán, se tiene en cuenta también la fauna a la que atraerán esas especies. Todos los invertebrados e insectos que conviven en un jardín tiene su función sonora, se transforma en un Paisajismo de sonidos, que actúan a niveles inconscientes, generándonos una sensación de bienestar, paz, felicidad y arraigo. Además, toda esa fauna, contribuye a evitar que lleguen o se propaguen plagas”.
Amalia Robredo

Si hablamos de conservación y de “bien utilizar” los recursos que la naturaleza nos da, es importantísimo tener en cuenta cómo se maneja el agua de lluvia en los proyectos paisajísticos.
Hace más de diez años, Amalia sale a la naturaleza, en búsqueda de modelos de plantación y especies para que formen parte de sus proyectos, tanto en Uruguay como en la sabana brasileña y ahora está comenzando un proyecto en El Salvador. Busca en los humedales, especies para los sistemas urbanos de drenaje sostenible, o trepa acantilados, buscando vegetales que se adapten a techos verdes. Colecta muestras de semillas o gajos, respetando el hábitat natural en el que están, sin invadir, de forma cautelosa, despacio, como quien entra en cuclillas de noche para no despertar a alguien.
Ha recorrido un largo camino desde aquel desembarcar en su chacra junto al mar. Su amor por la naturaleza, su accionar científico, su constancia e infinito poder de observación, hizo que se convirtiera en un eslabón fundamental en la conservación de cientos de especies latinoamericanas.
De Uruguay al mundo
Su trabajo ha sido publicado en libros relevantes como “Planting a New Perspective” de Noel Kingsbury y Piet Oudolf, “Gardener´s Gardens” de Editorial Phaidon así como también en publicaciones como el New York Times, y el London Financial Times. Sus trabajos de investigación han sido publicados en “Paisagen e Ambiente” de Brasil, “LAF Landscape Architecture Frontiers”, Pekin, China y “Tekoporá” en Uruguay.