Verónica Bosch e Inés Artagaveytia forman un equipo de interioristas, que comparten no sólo proyectos, sino una misma manera de ver el diseño. En esta nota nos cuentan sobre su trabajo en la chacra uruguaya Santana.

¿En qué se inspiraron para diseñar esta casa de campo?
La inspiración surgió del propio entorno. Quisimos crear una casa que se sintiera en total sintonía con el paisaje, donde el interior no compitiera con el exterior, sino que lo enmarcara y potenciara. Donde cada lugar invitara a bajar el ritmo y disfrutar.
¿Cuál fue el concepto detrás de la decoración?
El cliente tenía un deseo muy claro: quería que la casa tuviera una impronta mediterránea, pero adaptada al campo uruguayo. A partir de esa premisa, combinamos materiales nobles y texturas naturales con una estética simple, buscando un equilibrio entre sencillez, calidez y conexión con la naturaleza.
¿Cómo lograron reflejar la personalidad de los propietarios en el diseño de la casa?
Los dueños de la chacra son clientes nuestros desde hace tiempo, y con ellos hemos construido un vínculo de confianza y amistad. Conocemos sus gustos, su forma de vivir y lo que valoran en una casa. Querían un espacio relajado, cálido y auténtico, donde pudieran desconectarse y disfrutar con amigos y familia, sin rigideces. Ese conocimiento nos permitió diseñar cada ambiente a medida de su estilo de vida: con materiales nobles, muebles cómodos, y una atmósfera despojada, pero con carácter.


¿Por qué eligieron utilizar materiales naturales en la decoración?
Porque son honestos, atemporales. Madera, piedra, lino, fibras naturales… todos aportan textura, calidez y una sensación de arraigo.
¿Cómo lograron incorporar elementos de la naturaleza en el diseño interior?
A través de las texturas, los colores y los materiales. Pero también permitiendo que la naturaleza entrara visualmente en cada espacio. El mobiliario es bajo y ligero, para no interrumpir esas vistas.
¿Cuál es la paleta de colores que utilizaron en esta casa y por qué la elegiste?
Trabajamos con tonos tierra, arenas, ocres suaves y algunos toques en negro. Son colores extraídos del entorno y ayudan a generar una atmósfera cálida y serena.



¿Cómo lograron crear un ambiente acogedor y cálido con los colores y la iluminación?
La iluminación fue pensada como una capa suave, con luz cálida, puntual y tamizada. Con el uso de tonos neutros y la combinación de distintos materiales y texturas, buscamos aportar la calidez visual sin sobrecargar.
¿Cómo seleccionaron los muebles y accesorios para esta casa de campo?
La selección se hizo buscando un equilibrio entre funcionalidad, calidez y coherencia con el espíritu que queríamos lograr. Elegimos piezas de líneas simples, materiales nobles y aspecto atemporal. Algunos muebles son de diseño contemporáneo en maderas claras, otros son piezas recuperadas con historia, y varios fueron hechos a medida, especialmente para esta casa.
¿Qué tipo de piezas son originales, y cuáles fueron diseñadas específicamente para este proyecto?
Varias piezas claves fueron diseñadas especialmente para este proyecto, como la mesa del comedor principal y la mesa ratona del living. Ambas fueron pensadas en función del espacio, los materiales predominantes y el estilo mediterráneo despojado que guía toda la casa. Se trabajaron en madera natural, con proporciones generosas y líneas simples, para integrarse con armonía al entorno. Por otro lado, hay piezas originales — como sillas antiguas, mesas, bancos de carpintero, lámparas artesanales y objetos decorativos— que aportan carácter e historia reforzando la identidad única del lugar.

¿Con qué desafíos se enfrentaron al decorar esta casa de campo, y cómo los superaron?
Uno de los principales desafíos fue trabajar con espacios muy grandes y abiertos sin que se sintieran fríos o despersonalizados. La escala era generosa, y el reto fue lograr que cada ambiente se percibiera cálido y acogedor a pesar de sus dimensiones. Lo resolvimos trabajando con materiales nobles, texturas naturales, iluminación cálida y una distribución del mobiliario que generara rincones bien definidos dentro de cada espacio. La clave fue crear zonas de intimidad sin perder la fluidez general.
¿Cómo conectaron la casa con el entorno natural de la chacra?
Pensando cada espacio para ser vivido. Los muebles son cómodos, las superficies fáciles de mantener, y todo está dispuesto para acompañar el ritmo relajado del campo. La estética surge como consecuencia natural de esa búsqueda de armonía y practicidad.





¿Cómo lograron conectar la casa con el entorno natural de la chacra?
La conexión con el entorno fue un eje central desde el inicio, y se logró principalmente a través de la propia arquitectura: ventanales amplios, muchas puertas de acceso y una distribución que abre todos los espacios hacia el exterior. La casa está pensada para que el paisaje entre visualmente; no hay límites rígidos entre interior y exterior. La luz natural, las vistas abiertas y la presencia constante del campo, hacen que el entorno se vuelva una parte activa de la decoración. El interior no compite con lo que hay afuera, sino que lo enmarca y lo potencia.
¿Qué estilo de decoración inspiró este proyecto?
Podría definirse como una mezcla entre estilo mediterráneo, rústico contemporáneo y wabi sabi. Pero más allá de etiquetas, lo que guió el diseño fue la búsqueda de autenticidad, calidez y conexión con lo simple.

EL ESTUDIO
La Puerta de al Lado, es el estudio de interiorismo formado por Verónica Bosch e Inés Artagaveytia. Hace más de diez años que trabajan juntas como interioristas, compartiendo no sólo proyectos, sino una misma manera de ver el diseño. Creando espacios que se vivan, que cuenten algo de quienes los habitan y que inviten a disfrutar. » Nos encanta lo que hacemos y eso se nota en cada detalle. Para nosotras, cada casa es una historia nueva que se construye en equipo, con mucha escucha, intuición y dedicación. «
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